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DIRECTIVA 1971-1974
Hasta Octubre de 1972
Hasta Febrero de 1974
ANTONIO NAVARRO GIL, era el hijo menor de Antonio Navarro Navarro «El Tío Tito» y Ana Gil «La Piñera», nació el 1 de Enero de 1930, lo dieron de alta al mismo nacer, como «Tito» que era, éste sí heredó todo el amor y entusiasmo por la comparsa. Fue cabo desde niño y cuando su padre se retiró, él ocupó el puesto de primer cabo siempre. Desde que tenía 15 ó 16 años, tomó el relevo del Embajador Moro hasta 1967 y a partir de este año fue Centinela. En 1954 hasta que llegó a Presidente a finales de 1970 fue Tesorero y Secretario —excepto un par de años, 1964 y 1965, que fue Secretario Juan Gallú—, durante todos estos años fue el auténtico motor de la comparsa, él lo llevaba todo, él lo hacía todo y tal era su costumbre que siendo presidente, su propia junta directiva se lo recriminaba. Toda su pasión era la comparsa. Si se enteraba que había alguna persona que quería salir de Moro Viejo, era él mismo quien iba a buscarlo. De su labor como Tesorero diremos que dejó unos libros de cuentas impecables, gracias a los cuales hemos podido entresacar muchos detalles y fechas importantes para la pequeña historia de la comparsa. Como Secretario fue muy eficiente, se preocupó de guardar toda la correspondencia, aunque hay un detalle que era que de la juntas no se hacían actas. Siendo presidente a partir de 1970 enviaba las crónicas de las juntas para su publicación al «Día 4 que fuera...», siendo estas crónicas las auténticas actas. Para quien no le haya conocido puede parecer este relato un tanto exagerado, pero los que le hemos conocido sabrán que es así. Fue en su momento uno de los promotores de la Junta Central y tras su creación, estuvo siempre trabajando para mejorar y perfeccionar todo el desarrollo festero. Durante su presidencia, se realizó la compra de las literas para los músicos, importante proyecto que se tenía desde hacía varios años. También en estos años, la comparsa comenzó un lento pero imparable proceso caracterizado por el aumento progresivo del número de socios salientes —pasando éstos de 65 a más de 110—, y un descenso de los socios protectores, que tendría como consecuencia al cabo de unos años un cambio profundo de «la personalidad de la comparsa» y la forma de regirla. Es importante resaltar que Antonio concebía la comparsa como algo suyo y en el devenir de los años no sabemos cómo se hubiera podido adaptar a "los nuevos tiempos" que se avecinaban, aunque él mismo respondiendo a una pregunta que le hacían en el periódico «Villena» el año 1973 en el sentido de si iba a ser presidente toda la vida, decía: «por mí no quedará, hasta que me echen». Su hija nació un día 5 de Septiembre mientras él desfilaba con todo su brío por la calle Ancha, tras ésta tuvo dos varones más. Nos cuentan que los dos menores de niños no les gustaba demasiado vestirse de moros, y su padre se enfadaba con ellos y los hacía vestirse aunque les costase alguna que otra reprimenda. Pero como se dice: «junto a un gran hombre siempre hay una gran mujer», su esposa, Virtudes, mejor que nadie lo conocía y lo alentaba, porque estamos seguros que sin una mujer tan «festera» como ella, nunca hubiera podido ser quien fue. De forma inesperada fallecía en Junio de 1975, creando una honda conmoción en la comparsa y en los ambientes festeros. Como homenaje a él, la comparsa desfiló ese año sin el primer cabo. En Octubre, en la junta de cuentas se le nombró PRESIDENTE DE HONOR PERPÉTUO A TÍTULO POSTUMO. Finalmente, en 1978, se creó en honor a él y a su padre, el premio ANTONIO NAVARRO NAVARRO "EL TITO", que anualmente se concede al festero de Villena que se ha distinguido por su trabajo en pro de las fiestas en general. |
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